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José Luis Gómez, music director of the Tucson Symphony Orchestra. (Provided by Kaupo Kikkas)

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TUCSON – Por décadas, las salas de conciertos en Estados Unidos han visto llegar a una generación extraordinaria de directores venezolanos formados en El Sistema. Entre ellos se encuentra el maestro José Luis Gómez, director musical de la Tucson Symphony Orchestra (TSO) desde 2016, quien continúa abriendo camino en el mundo sinfónico mientras deja una huella profunda en el suroeste del país.

Desde su llegada, Gómez encontró en Tucson un espacio distinto, casi inesperado. Asegura que, a pesar de haber visto mucho mundo y de haber trabajado como director invitado en varias ciudades de Estados Unidos, Tucson le ofrece lo que pocas ciudades brindan: autenticidad.

“Tengo que reconocer que Tucson es un pequeño oasis en medio del tumulto de situaciones que están pasando no solo en EEUU, sino en el mundo en general. Aquí existe una inclusión que se siente genuina. Es una ciudad que abre los brazos más allá de la raza, del género, del color de piel e incluso de la lengua. Se respeta este mestizaje y mi experiencia ha sido muy positiva”, compartió en entrevista con CALÓ News.

Dedicarse a la música también implica un compromiso con las comunidades a las que sirve, aseguró.

“Es importante que, a través del arte, tratemos de aliviar las diferencias y unir lo más que se pueda.”

Nació en Maracaibo, en una familia donde la música era parte de la vida diaria. Su padre, Eulogio Gómez, un flautista profesional español que emigró a Venezuela en 1958, fue uno de los fundadores de la Orquesta Sinfónica de Maracaibo y profesor del Sistema de Orquestas Juveniles.

Su pasión por la música comenzó a temprana edad. Tomó el violín por primera vez a los cinco años —instrumento que marcaría su rumbo. A los 11, ya era el concertino más joven de su orquesta regional y, a los 20, obtuvo una plaza como violín asociado en España. Ser ciudadano español por parte de su padre también le permitió desarrollarse profesionalmente en Europa.

La dirección orquestal, recuerda, siempre estuvo presente desde su infancia, cuando era parte de la orquesta juvenil. “No me parecía tan interesante estar moviendo las manos; me gustaba más tocar el violín”, compartió con una sonrisa.

A finales de los años 70, el maestro José Antonio Abreu creó El Sistema, un proyecto de formación que transformó el panorama cultural venezolano. De acuerdo con Gómez, la presencia de tantos venezolanos en el podio internacional se debe precisamente a esa formación.

“Muchos de nosotros —Gustavo Dudamel, Domingo Hindoyan, Rafael Payare y yo— crecimos dentro de esa oportunidad única: no solo tener acceso a conservatorios de calidad, sino también recibir una formación orquestal de altísimo nivel”, explicó. “Eso te convierte en un buen músico, pero también despierta la curiosidad de convertirte en director de orquesta. Por eso existe esa coincidencia”, puntualizó.

Hoy, varios egresados de El Sistema están al frente de orquestas a lo largo de Estados Unidos, incluyendo Gómez, quien recientemente extendió su contrato hasta 2030 con la Tucson Symphony Orchestra y continúa conquistando al público con su talento y carisma. También destacan Eduardo Marturet, director musical y CEO de la Miami Symphony Orchestra (MISO); Gustavo Dudamel, director musical y artístico de la Filarmónica de Los Ángeles; Domingo Hindoyan, director musical de la LA Opera; y Rafael Payare, director musical de la Orquesta Sinfónica de San Diego.

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José Luis Gómez, music director of the Tucson Symphony Orchestra. (Provided by Shervin Laynez)

De Europa a Estados Unidos

Con el tiempo, la curiosidad que lo acompañó durante toda su vida lo llevó a participar en un concurso internacional de dirección orquestal en Frankfurt, Alemania. Ganarlo lo catapultó a un escenario internacional. Gómez explicó que ese triunfo fue, en muchos sentidos, su verdadera “graduación” y el punto que lo situó de lleno en el panorama mundial.

Fue contratado como director asistente de la Orquesta Sinfónica de Frankfurt, donde el director titular se convirtió en su mentor. Pronto consiguió un mánager artístico que lo llevó a dirigir diversas orquestas, lo que amplió su proyección.

Al inicio, gran parte de su carrera se desarrolló en Alemania. Más tarde, fue nombrado director musical del Teatro Sociale di Como, en Italia, donde su innovador proyecto comunitario 200.com le valió el Premio Città di Como.

Según Gómez, fue su representante artístico quien le despertó el interés de explorar el mercado estadounidense como una nueva oportunidad profesional.

“El mercado estadounidense es bastante interesante, especialmente para alguien hispanohablante, para una representación latina”, explicó. “Aquí hay bastante necesidad de la representación hispana en todos los ámbitos artísticos y en el ámbito musical la representación hispana es importante y hay curiosidad.”

El flechazo con Tucson Symphony Orchestra

Gómez llegó por primera vez a Tucson en 2014 para dirigir como invitado y esa experiencia cambió su rumbo profesional.

“Para un director, más allá del lugar, importa la relación con la institución y si sus valores se alinean exactamente con lo que necesitas para tu carrera. La TSO ofrece un potencial enorme, artístico y humano. Vi un proyecto en el que podía invertir y crecer junto a ellos”, detalló.

Y Tucson lo abrazó de vuelta.

“Es una ciudad vibrante, con actividad cultural constante. Te recibe con buena actitud y con los brazos abiertos. La cercanía con México le da un color muy positivo, y eso me hizo sentir aún más conectado con la comunidad”, comentó.

La residencia oficial del maestro está en España, pero cuando regresa a Tucson se instala en el corazón de la ciudad. Disfruta recorrerla en bicicleta, caminar por el Barrio Viejo, escuchar música en el Río Alto o pasar por el histórico Hotel Congress. También celebra lo fácil que es encontrar harina PAN para preparar antojitos venezolanos con sus músicos, incluido el concertino, quien también es venezolano.

Sobre lo que significa la música en su vida, lo describe con la misma emoción con la que dirige:

“La música es mi vida. No es un trabajo; es como el aire que respiras al despertar. El proceso de trabajar con música es energizante, pero más aún cuando puedes transmitirlo a otras personas. En un concierto somos catalizadores de emociones, de obras escritas por otros, para un público que quiere disfrutar. La música es magia, algo tan indescriptible como la luz del sol al amanecer.”

A las nuevas generaciones: curiosidad y valentía

Gómez compartió un consejo para jóvenes músicos y artistas.

“Lo importante es disfrutar lo que haces, no tener miedo a intentar y a probar. La curiosidad es una de las cualidades más importantes del ser humano, aunque a veces la perdemos porque implica ser vulnerables. En el arte, la curiosidad es esencial. Puedes equivocarte, corregir, aprender. Si esto es lo que quieres, hazlo bien, disfrútalo y atrévete”, finalizó. 

Para los amantes de la música clásica, diciembre cierra el año con una serie de conciertos y eventos especiales por las fiestas decembrinas. La temporada arranca el viernes 5 de diciembre en el Linda Ronstadt Music Hall con un evento especial: “Underscore: Shostakovich’s Fifth”. La celebración continúa con “Holidays in Tucson”, “Ballet Tucson: The Nutcracker” y “The Messiah” en Catalina Foothills High School.

Para más información, visita tucsonsymphony.org/events.

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