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David Damián Figueroa, a documentary filmmaker and member of the Samaritans (left), stands with Shura Wallin (center) and Pastor Randy Mayer, co-founders of the organization of Green Valley-Sahuarita. (Samaritans)

GREEN VALLEY, Arizona – A sus 84 años, Shura Wallin no habla de retiro; habla de compromiso. Mientras su cuerpo se lo permite, ella sigue cruzando la frontera de Arizona con Sonora para ayudar a personas migrantes que caminan con miedo, cansancio y esperanza.

Como ella, decenas de voluntarios de los Samaritanos de Green Valley-Sahuarita llevan más de 25 años demostrando que la solidaridad no conoce fronteras. 

Wallin cofundó la organización de la mano del pastor Randy Mayer. Ambos continúan activos hasta hoy.

En entrevista con CALÓ News, Mayer contó que la organización nació en el año 2000, cuando miembros de la iglesia Unida de Cristo en Sahuarita comenzaron a preguntarse por qué tantas personas migrantes tocaban a sus puertas pidiendo ayuda. Aquella inquietud se convirtió en conversación, y la conversación en acción. En junio de ese año, varias iglesias se reunieron para buscar una respuesta concreta. De ahí surgió una misión clara: ayudar.

Después de esa reunión empezaron a poner agua en el desierto junto con la organización Fronteras Compasivas, luego empezó un grupo de Samaritanos en Tucson y en el 2005 iniciaron el grupo de Samaritanos de Sahuarita-Green Valley.

Hoy, sus operaciones organizadas por la iglesia incluyen ofrecer ayuda voluntaria a albergues fronterizos, como la Iniciativa Kino para la Frontera, impartir clases de inglés a migrantes y, como función principal, entregar mínimo 500 galones de agua anualmente al desierto.

“El proyecto es ir al desierto y buscar gente que necesita ayuda, migrantes. Hemos encontrado muchos, muchos”, comentó Mayer.

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Portraits of migrants hang inside the Good Shepherd United Church of Christ in Sahuarita, Arizona. (César Barrón/CALÓ News)

Una misión por el migrante

Mayer recuerda que al principio eran unas 20 personas sin equipo, sin vehículos de todoterreno — necesarios para navegar el terreno desértico inestable — usando sus propios carros para realizar las entregas de agua. Fue hasta que alguien donó cuatro mil dólares que pudieron comprar su primer vehículo 4x4. Así empezaron a recorrer zonas entre Nogales y Sásabe cerca de Arivaca.

La mayoría de los migrantes encontrados necesitaban ayuda médica en sus pies y algunas veces encontraban personas con fracturas. En el verano muchos de ellos necesitan agua, comentó el pastor.

Actualmente cuentan con tres vehículos todoterreno para ir al desierto y dos vehículos tipo Van con las cuales pueden cruzar a México para llevar a cabo sus actividades. Adicionalmente, un grupo visita Sásabe, Sonora para llevar comida y ropa a la comunidad.

Dejó en claro que el proyecto es muy abierto, personas de otras iglesias o que no son de ninguna iglesia, son parte del grupo, ya que la palabra samaritano significa alguien que ofrece su ayuda a los demás sin juzgar.

“Creemos que es muy importante en este tiempo que gente de Estados Unidos necesita cruzar la frontera y hacer amistades, necesitamos hacer puentes, preocuparnos por nuestros vecinos”, comentó Mayer.  

Una de las experiencias que lo ha marcado ocurrió hace unos tres años cuando encontraron a un migrante de Guatemala en Madera Canyon, ubicado a aproximadamente 40 millas de la frontera. Era invierno y el migrante había caído a un arroyo, sufriendo por las bajas temperaturas que suelen darse en zonas desérticas.

Cuando él lo encontró, ya había llegado una pareja de adultos mayores a auxiliarlo. El señor estaba tirado en el suelo abrazando al migrante para darle calor. El migrante no podía hablar, tenía hipotermia, por lo que llamaron al 911 y fue transportado a un hospital, contó.

“Fue muy fuerte ver a esta pareja ya grande ayudando a este hombre como si fuera su hijo, fue algo muy bello", dijo Mayer.

Hace años llevaban entre dos mil y tres mil galones de agua la desierto para atender a un promedio de 500 migrantes al día que encontraban. Hasta hicieron un campamento en Sásabe donde los migrantes podían esperar para entregarse a la Patrulla Fronteriza.

Ahora no hay mucha gente, llevando unos 500 galones de agua cada año al desierto.

Según cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos, agentes fronterizos han registrado una caída drástica de encuentros mensuales con migrantes en la frontera sur — de más de 106 mil en octubre de 2024 a menos de 12,000 en septiembre de 2025.

Mayer comentó que según las estadísticas, ahora en Arizona detienen a 30 personas al día o unos 1,500 al mes en la frontera. No obstante, consideran que si detienen a pocos, otros tienen éxito al cruzar.

El flujo migratorio ha cambiado, pero la necesidad sigue ahí. Desde su punto de vista, por muchos años habían encontrado grupos grandes de migrantes caminando, la mayoría hombres. Después empezaron a ver familias y en los últimos 10 años, los carteles de México se han involucrado en el cruce de migrantes aún más.

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David Damián Figueroa, a documentary filmmaker and member of the Samaritans (left), stands with Shura Wallin, co-founder of the organization of Green Valley-Sahuarita. (Samaritans)

Ayudando al prójimo con acción fronteriza

Como Samaritanos, dijo Mayer, han ayudado a muchos migrantes, a personas que hacen senderismo, a vaqueros y gente que trabaja los campos.

La biblia es muy clara, dijo. La ayuda humanitaria no es contra la ley, es mejor amar al prójimo, finalizó el pastor.

Para Wallin todo se resume a una enseñanza de su infancia. Originaria de Rockford, Illinois, compartió que sus padres le inculcaron un valor que aún la guía: ayudar a quien lo necesite sin importar su color o raza.

“Nunca me voy a retirar”, afirmó. “El día que ya no me pueda mover entonces pararé”.

Ella veía que eran muchas personas sufriendo en el desierto, que estaban dejando sus pueblos porque había mucha violencia y ella quería hacer lo más que pudiera para ayudar a los migrantes. Así fue como empezó, relató.

A David Damián Figueroa, documentalista e integrante de los Samaritanos, le da satisfacción hacer algo para la gente.

En 2025, Figueroa presentó “Samaritanos”, la tercera entrega de la trilogía documental sobre ayuda humanitaria que ocurre en la frontera entre Arizona y Sonora, con un enfoque especial al trabajo que realiza la organización del mismo nombre.

Nacido en Arizona y con experiencia trabajando en los campos cerca de la frontera, Figueroa viaja cada semana a Sásabe, Sonora donde están rehabilitando una biblioteca y llevan comida y ropa. Con Wallin, acuden una vez a la semana a la organización Iniciativa Kino para la Frontera en Nogales, Sonora para apoyar en la tarea diaria.   

En su sitio de Internet indica que los Samaritanos son personas de conciencia que responden de forma directa y práctica a las crisis de derechos humanos y civiles en la frontera entre Estados Unidos y México. Un grupo diverso de voluntarios unidos por el deseo de aliviar el sufrimiento humano y honrar la dignidad de las personas. Impulsados ​​por el creciente número de muertes en el desierto, se unieron a principios de 2005 para proporcionar agua, alimentos y asistencia médica a los migrantes. Esta labor continúa hasta el día de hoy.

Más allá de las palabras, la historia de los Samaritanos confirma algo sencillo: mientras haya personas caminando en el desierto, habrá manos dispuestas a ofrecer agua, cobijo y dignidad.

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