A car painted by artist Gretchen Baer and her students is parked outside Studio Mariposa in Naco, Sonora, where hundreds of children learn to paint. | La fachada colorida y arte visual de Studio Mariposa, en Naco, Sonora, donde cientos de niños como ella aprenden a pintar. (César Barrón/CALÓ News)
Naco, Sonora – A unos cuantos pasos del muro fronterizo en Naco, Sonora, donde dos países se miran a través del acero, cada semana ocurre algo diferente: más de cien niños acuden a Studio Mariposa para pintar, hacer arte y desarrollar su talento.
Desde Bisbee, Arizona, la artista visual Gretchen Baer cruza la frontera cada martes para abrir las puertas del estudio ubicado a unos cuantos pasos de la garita que conecta Naco, Sonora, con Naco, Arizona. Ahí, entre risas y pláticas, los niños reciben clases de pintura y encuentran un lugar para expresarse.
Studio Mariposa nació hace nueve años y ha sido un puente humano entre dos comunidades separadas por un muro, pero unidas por la vida cotidiana. De 3 a 5 de la tarde, el estudio se llena de voces infantiles, música de fondo y manos pequeñas que comparten pinceles.
A young girl smiles at the camera as she walks through the outdoor facilities of Studio Mariposa in Naco, Sonora, where hundreds of children like her learn to paint. | Una niña sonríe a la cámara mientras camina por las instalaciones al aire libre de Studio Mariposa, en Naco, Sonora, donde cientos de niños como ella aprenden a pintar. (César Barrón/CALÓ News)
“Primero comencé pintando el muro acompañada por algunos niños", recuerda Baer, cuyas obras son creadas en el Central School Project y expuestas para la venta en Cafe Roka y en la Belleza Gallery de Bisbee.
Durante aproximadamente dos años, ella y los niños pintaron el muro hasta alcanzar una milla. Las barras de acero y una placa ubicada en la parte alta del muro lo decoraron de color azul cielo, creando la ilusión de que el muro desaparece a la distancia.
Pintaron soles, flores, mariposas y numerosos objetos. “Pintaron cosas felices”, dijo Baer, apuntando al muro.
Luego quiso llevar su arte directamente a los niños y así nació el estudio. Empezó con aproximadamente 50 niños y hoy asisten entre 100 y 200 a practicar arte, comentó.
Visual artist Gretchen Baer from Bisbee, Arizona, poses for a photo in front of the border wall in Naco, Sonora, where she runs Studio Mariposa. | La artista visual Gretchen Baer, originaria de Bisbee, Arizona, posa para una foto frente al muro fronterizo en Naco, Sonora, donde dirige el Studio Mariposa. (César Barrón/CALÓ News)
Empezó sola, pero hoy la ayudan varios voluntarios de Arizona y de Sonora.
Hace nueve años, cuando Baer abrió las puertas de Studio Mariposa, María Osbeli Gutiérrez se unió a sus esfuerzos. Desde entonces no ha dejado de asistir como voluntaria. Junto con ella van su nieto Carlos, desde que tenía seis años, quien hoy tiene 15, y su nieta Maritza, desde que tenía cuatro años, hoy de 13.
Le gusta ayudar a los niños, comentó, preparando los materiales necesarios para que creen sus obras.
Children and teenagers sit and learn to paint in the outdoor facilities of Studio Mariposa in Naco. | Niños y adolescentes se sientan y aprenden a pintar en las instalaciones al aire libre del Studio Mariposa en Naco. (César Barrón/CALÓ News)
Espacio que una a la comunidad
Mientras los pequeños se divierten, platican entre ellos, se prestan pinceles, se ayudan a pintar, se escucha música de fondo. A unos cuantos pasos, algunas mamás observan a sus hijos a la distancia, mientras otras se sientan a su lado cuando pintan. Tienen la libertad de hacerlo.
Esmeralda Rodríguez es una madre de familia que lleva a sus dos hijas, de siete y ocho años. Las lleva desde que tenían unos tres años, recuerda. No ha dejado de ir porque ve que a las dos niñas les gusta dibujar; en su casa también lo hacen, contó.
El espíritu del lugar también se nota en los detalles. Un automóvil Hyundai Sonata estacionado afuera llama la atención, ya que su pintura no es como la de cualquier carro — el cofre es de color rosa y, encima, tiene dibujada una mariposa. En cada costado, dos puertas llevan también una mariposa además de otros colores, como azul y anaranjado, en la defensa delantera.
Children and teenagers sit and learn to paint in the outdoor facilities of Studio Mariposa in Naco. | Niños y adolescentes se sientan y aprenden a pintar en las instalaciones al aire libre del Studio Mariposa en Naco. (César Barrón/CALÓ News)
Ese carro siempre está afuera de las oficinas de la organización que también tiene una fachada muy colorida.
Mary K. Pyle, residente de Sierra Vista, Arizona, y artista visual, conoció a Baer hace dos años y le contó que necesitaba ayuda en el Studio. Desde entonces, cruza la frontera para apoyarla.
“Hay mucha diversión, y los chicos y chicas son personas muy lindas. Quieren aprender a pintar y esta es una oportunidad para aprender arte y colores”, comentó Pyle. Su trabajo se expone en galerías de Tubac, Tucson, Patagonia y Bisbee, Arizona, así como en Santa Fe, Nuevo México, y Amarillo, Texas.
Baer considera que sus clases de arte sirven para que los niños se relajen, se diviertan y se expresen. Por ello, Studio Mariposa es más que clases de pintura. Es un espacio para sentirse escuchados. Donde se une la comunidad binacional.






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